Oh mundo ardiente Siempre, continuamente, así lo siento, siendo joven o viejo como [ahora: una montaña en la noche, una mujer silenciosa en el balcón, una calle blanca bajo el suave impulso de la luz de la luna, de puro anhelo esto me arrebata el temeroso corazón del cuerpo. Oh mundo ardiente, oh blanca mujer en el balcón, un perro ladra en el valle, un tren rueda a lo lejos, oh, cómo han mentido, cuán amargamente me han engañado, y pese a todo son todavía mi sueño e ilusión más dulce. A menudo intenté el camino hacia la terrible realidad, donde norma y profesor, moda y comercio de dinero prevalecen, pero escapé siempre solitario, desengañado y libre, allí, al otro lado, donde el sueño y una apacible locura nacen. Sofocante viento de la noche en el árbol, negra gitana, mundo lleno de necia nostalgia y aromas de poeta, espléndido mundo al que estoy entregado plenamente, ¡donde tu relámpago me estremece, donde tu voz me llama! Antología poética, Hermann Hesse, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974.
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